Fue nuestro amigo Eugenio Rodríguez (TURNAT-Red de Aptos. Rurales) quien por primera vez llamó nuestra atención sobre el encanto de la pequeña localidad de San Martín de Trevejo y sus gentes, quien nos explicó que la verdadera vida en este pueblo,

se desarrolla de puertas para dentro en las bodegas familiares, que ocupan la parte baja de casi todas las casas. Aunque ya habíamos tenido oportunidad de comprobarlo personalmente en anteriores visitas, este fin de semana hemos participado por primera vez de la Fiesta de San Martinho, cuando las boigas y los mañegos hacen gala de la mayor abundancia, alegría y amabilidad, tanta que en pocos lugares del mundo podrás encontrar algo parecido.

 

En San Martín de Trevejo siempre existió la tradición de abrir las bodegas el día de San Martín y probar el vino nuevo, pero fue en 1.981, cuando D. Máximo, hoy alcalde del pueblo, tuvo la iniciativa de abrir su bodega doméstica a quien pasara por su puerta e invitarle a vino y a comida, popularizando una forma de celebrarlo mucho más atractiva y admirable. En pocos años, la fiesta tomó forma y se institucionalizó.

Este año, decenas de bodegas han vuelto a dar color al día de San Martinho y nosotros pudimos disfrutar cuatro de ellas: Primero, la de Tinín, instalada en un antiguo molino de aceite muy bien conservado, donde comenzamos a dar sorbitos de vino dulce y ofrecían tortillas, quesos, croquetas, empanadas, embutidos, etc. Segundo, al irresistible olor de salchichitas asadas, llegamos a la boiga de Máximo, el entrañable y generoso alcalde de este pueblo, quien acogió a cientos de personas en el patio de su casa, decorado con una hermosa variedad de plantas, una carreta antigua y chozos tradicionales en miniatura. Seguimos la ruta en la Pichorra Os Macachus, por invitación de Jesús y Gema donde, además de pasar un estupendo rato de conversación entre amigos, tuvimos la suerte de recibir la visita de la charanga que convirtió nuestra reunión en un alegre karaoke improvisado. Para rematar el día, no podíamos marcharnos sin pasar por la afamada bodega de Angel, donde nos llevamos la sorpresa de encontrarnos a Clemente, mañego que sigue y apoya diariamente la labor de ExtremaduraVirtual.Net a través de la red pero que solo conocíamos virtualmente y que ayer, gracias a San Martiño, por fin pudimos dar un buen abrazo, ya que personas como él y como tú son las que nos animan en momentos difíciles a continuar trabajando con cariño porque se reconozca el inmenso valor turístico de Extremadura. Y desde allí, vaya usted a saber a qué hora, nos fuimos a descansar a Aptos. Rurales Afala en Trevejo, donde la cama con dosel de nuestros sueños se convirtió en el barco que nos condujo a los brazos de Morfeo.

Vino, comida, risas, música y buena compañía, acompañadas de la palabra gratis en el marco de un pueblo con identidad propia reconocido como patrimonio cultural donde la dulzura del afala vuela en el aire...Esta es la fiesta que los mañegos han creado para vecinos y visitantes y desde ExtremaduraVirtual.Net nos sentimos profundamente agradecidos, una vez más, por su enorme hospitalidad. ¡Viva San Martín de los Vinos!